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Perros con pelaje azul sorprenden en Chernóbil

De acuerdo con Dogs of Chernobyl, el inusual color surgió de forma repentina, sin antecedentes visibles previos.

Un fenómeno inédito inquieta a los científicos y cuidadores en Chernóbil: varios perros fueron hallados con el pelaje completamente azul. El suceso, documentado por la organización Dogs of Chernobyl, plantea interrogantes sobre los efectos de la contaminación química en la zona, una región aún marcada por la radiación tras el desastre nuclear de 1986.

El hallazgo que desconcertó a los cuidadores

Durante una jornada de captura y esterilización, voluntarios identificaron tres perros con pelaje azul brillante cerca de la planta nuclear.
La organización Dogs of Chernobyl, activa desde 2017, informó que los animales no mostraban este color días antes.
El cambio súbito alertó al equipo, que sospecha de contacto con residuos químicos.

Los canes permanecen activos y sin síntomas visibles de enfermedad, aunque aún no han sido examinados en profundidad.
La zona de exclusión, de 47 kilómetros cuadrados, alberga unos 700 perros descendientes de mascotas abandonadas tras la evacuación de 1986.

Hipótesis, genética y desinformación en redes

Las primeras conjeturas apuntan a una sustancia contaminante adherida al pelaje, no a mutaciones genéticas.
“No se volvieron azules por radiación”, aclaró un portavoz del equipo, negando especulaciones virales.
Aun así, la comunidad científica no descarta efectos indirectos de la exposición prolongada al entorno tóxico.

Estudios recientes indican:

  • Mutaciones en 52 genes relacionados con resistencia a metales pesados.
  • Presencia de 400 loci genéticos atípicos.
  • Dos poblaciones caninas adaptadas genéticamente a la zona.

Estas investigaciones, lideradas por Norman Kleiman (Universidad de Columbia), podrían ofrecer claves sobre cómo algunas especies sobreviven en ambientes extremos.

El fenómeno de los perros azules reabre el debate sobre los efectos de la contaminación persistente en Chernóbil. Si bien aún no se conocen las causas exactas, el hallazgo podría impulsar nuevas investigaciones sobre adaptabilidad biológica en zonas radioactivas, así como medidas preventivas para evitar futuras afectaciones.