Tengo más de 40 años inmerso en el mundo de las franquicias en México. Soy un fiel creyente de que como fórmula de negocios, es una gran manera de lograr que empresas exitosas crezcan su presencia en el mercado, y que por otro lado, un gran número de emprendedores puedan iniciar sus propios negocios, valiéndose de la experiencia y del reconocimiento de marca que otros crearon antes.

Para el franquiciante (la entidad que otorga las franquicias) la fórmula le representa la oportunidad de multiplicar su número de unidades sin la necesidad de invertir recursos directamente en cada tienda nueva. Puede garantizar la operación de múltiples unidades de negocio con un equipo humano relativamente pequeño, frenar a su competencia al abarcar mayor número de mercados en un tiempo relativamente reducido y claro, incrementar sus ingresos de manera significativa. Para el franquiciatario (la persona física o moral que adquiere la franquicia), el invertir en una franquicia le representa el ahorrar tiempo, dinero y esfuerzo en desarrollar un concepto, imagen, crear una marca y todo lo que conlleva el darla a conocer y posicionarla en la mente de sus clientes. Adicionalmente a lo anterior, la operación del negocio se le facilita al obtener capacitación, manuales, estándares y supervisión constante por parte del franquiciante.
A los ojos de cualquiera parecería que es un verdadero ganar–ganar. ¿Entonces por qué me atrevo a decir que la industria está en un círculo vicioso?
Se le ha dado tanta difusión a las ventajas de las franquicias que hoy vemos a un gran número de marcas que se ostentan como franquiciantes y quienes desafortunadamente no cumplen con requisitos indispensables para minimizar el riesgo de quienes invierten su patrimonio en una unidad con ellos. Y no, no es que sean malas personas que quieran engañar a sus clientes, son ellos los primeros engañados. Se trata de empresas que seguramente eran exitosas con una, dos o tres sucursales y que sucumbieron al canto de las sirenas de tantos consultores, que hoy se especializan en hacer creer a estas personas que tienen el nuevo McDonalds o Century21 y que invirtiendo con ellos evidentemente en convertir su negocio en franquicia, pronto podrán tener sucursales abiertas en distintas partes de México, y los más osados hablan de hasta Estados Unidos o España. Claro, el empresario en cuestión escucha esto y ya se ve nadando en utilidades, con 120 unidades abiertas en 2 años y todo además con bastante poco esfuerzo de su parte. Corte a… el propietario gasta una buena cantidad de dinero en desarrollar su sistema de franquicias sobre bases que no son sólidas, y sale desesperadamente a buscar vender su marca sin estar listo para ello. En unos años, es altamente probable que a sus franquiciatarios les haya ido mal, el franquiciante no sepa lo que se metió y finalmente suspenda su programa. Basta con ver listados de franquicias de la Asociación Mexicana de Franquicias o de expositores en las Ferias de Franquicias de hace 15, 10 y 5 años para ver marcas que nunca viste y hoy ya ni presentes están. Cuando le vuelvan a preguntar por franquicias como fórmula de negocios, es garantía que se expresará mal de ella.
Aquí es donde entra el otro lado del círculo. El franquiciatario que igualmente con la mejor de las intenciones también voltea a ver a estas franquicias que se ofrecen en distintos medios incluso con ofertas y descuentos. Le hacen creer que su inversión tendrá retornos maravillosos, la inversión será mínima y con muy poco esfuerzo tendrá un negocio exitosísimo en las manos en muy corto plazo. Siguiente escena, este inversionista se encuentra completamente decepcionado y con pérdidas económicas considerables y de lo último que quiere oír es de las bondades de las franquicias. Se cierra el círculo.
Comencé diciendo que soy un apasionado de las franquicias y sigo siéndolo y creo que aún existen excelentes opciones en México para crecer con este esquema. Todo parte de un análisis serio de ambas partes involucradas: el que quiere franquiciar tiene que saber a qué se enfrenta, el plazo en el que su inversión puede comenzar a ser rentable y los pasos necesarios que necesita dar antes de otorgar franquicias. Tiene que tener muy claro que está entrando a un nuevo negocio y que el éxito se alcanza solamente con paciencia y regularidad. Por otra parte quien quiere invertir en una franquicia tiene que entender perfectamente qué puede esperar y a qué se obliga. Tiene que hacer un análisis exhaustivo de la opción que le llama la atención, analizar contratos, proyecciones financieras y no antes, decidir por una franquicia. Hay muchas y muy buenas alternativas para invertir en una franquicia, simplemente hay que hacer la tarea.


