El conflicto por el suministro de agua entre México y Estados Unidos escala con nuevas tensiones diplomáticas. Donald Trump amenazó con imponer aranceles del 5% si México no entrega volúmenes pendientes, acusándolo de violar el tratado bilateral de 1944. La presión apunta al déficit acumulado en el Río Bravo y a los impactos para agricultores texanos.

Agua fronteriza: una disputa revivida
Donald Trump reactivó un tema sensible en la relación bilateral: el reparto de agua entre ambos países. A través de su red Truth Social, acusó a México de incumplir con el tratado de 1944, exigiendo la entrega inmediata de 200 millones de metros cúbicos. El republicano sostiene que el país acumula una deuda hídrica superior a mil millones de metros cúbicos en cinco años.
Trump afirmó que los retrasos afectan gravemente a productores en Texas. México, por su parte, ha argumentado que enfrenta una sequía severa que complica el cumplimiento del acuerdo binacional.
Riesgos económicos y diplomáticos
Si se aplica el arancel propuesto, podría impactar sectores clave del comercio entre ambas naciones. La medida no solo tensionaría las exportaciones mexicanas, sino que también agitaría el debate político en ambos lados de la frontera. Desde abril, Washington ya había advertido sobre la necesidad de acelerar los envíos.
El tratado de 1944 establece obligaciones mutuas, pero no prevé sanciones comerciales. Este nuevo giro plantea dudas sobre los límites del acuerdo y la forma en que Trump podría instrumentalizar el conflicto hídrico para obtener ventajas políticas o comerciales.
La disputa por el agua fronteriza revive tensiones estructurales entre México y EE.UU. A medida que crece la presión política y comercial, la diplomacia tendrá que encontrar soluciones sostenibles antes de que la amenaza de aranceles se convierta en realidad.


