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ENTRE GENERACIONES: EL ARTE DE MANTENERSE VIGENTE


En el nuevo episodio de La Órbita de Workósfera, la conversación gira en torno a un personaje que simboliza la evolución del liderazgo poblano: Alejandro Cañedo, empresario, turistero y servidor público cuya trayectoria refleja la importancia de mantener la mente abierta, el diálogo entre generaciones y la pasión por servir.

Lejos de una charla nostálgica, el episodio se convierte en una reflexión sobre cómo la experiencia y la curiosidad pueden coexistir para crear líderes que inspiran, escuchan y evolucionan con su entorno.

Cañedo crece en una familia acostumbrada a debatir, leer y cuestionar. Desde joven, se forma en un ambiente donde la política, los negocios y la cultura del esfuerzo son temas cotidianos. Su historia comienza en la agencia de viajes familiar, un negocio que conoce desde la infancia y que más tarde transformará con su visión innovadora.

Aunque su entorno parecía dictarle un destino empresarial asegurado, decide salir de la zona cómoda y buscar su propio camino. Trabaja en una arrendadora financiera, aprende de otras estructuras y regresa con una mentalidad distinta: profesionalizar el negocio, mejorar los procesos y adaptarse a la tecnología. Su espíritu inquieto lo lleva a introducir sistemas digitales en los noventa, convirtiéndose en uno de los pioneros en integrar herramientas inalámbricas de reservación en Puebla.

CHOQUE GENERACIONAL CON PROPÓSITO

El diálogo con José Adrián es más que una anécdota; es una radiografía del liderazgo moderno. Cañedo narra los retos de trabajar junto a su padre, con quien las diferencias no eran solo generacionales, sino también filosóficas. Mientras él impulsaba eficiencia, control y tecnología, su padre defendía el valor de las relaciones humanas y la confianza.

Ambos representaban dos visiones válidas del éxito empresarial: la tradición basada en vínculos y la modernidad basada en resultados. Esa tensión lo formó como líder, enseñándole que el equilibrio entre experiencia y renovación es la clave para permanecer vigente.

UNA FILOSOFÍA DE PREVENCIÓN Y SERVICIO

De su paso por la industria turística, Cañedo conserva una lección esencial: “si te lo piden, ya es tarde”. Para él, anticiparse a los problemas y garantizar la excelencia antes de que el cliente la exija es la base del servicio. Esa mentalidad lo distingue, no solo como empresario, sino como funcionario público, donde la eficiencia se combina con la empatía y la atención al detalle.

Su enfoque no se centra en recibir elogios, sino en generar confianza. Si el cliente regresa, el objetivo está cumplido. Esa filosofía lo ha llevado a construir relaciones duraderas, tanto con proveedores como con viajeros, y a ser parte de una comunidad empresarial unida, que comparte conocimientos en lugar de competir a ciegas.

El episodio revela también el lado más humano del invitado: su capacidad para aprender de los jóvenes y mantener una mentalidad abierta frente a las nuevas generaciones. Cañedo defiende la idea de tener siempre un “amigo millennial”, alguien que cuestione, proponga y muestre otras perspectivas.

Su relación con José Adrián, conductor del programa, refleja esa conexión intergeneracional que hoy se vuelve esencial en el mundo de los negocios. Ambos coinciden en que Puebla atraviesa una transformación empresarial donde conviven líderes de distintas edades, y la clave para avanzar es el diálogo, la diversidad de pensamiento y la colaboración.

Ejemplo de liderazgo vigente
Más que una historia de éxito, el episodio retrata una filosofía de vida basada en la coherencia, la humildad y la adaptabilidad. Alejandro Cañedo demuestra que el verdadero liderazgo no proviene de imponer, sino de escuchar, aprender y evolucionar junto con las personas.

Su paso por el sector turístico y su incursión en la función pública son solo capítulos de una trayectoria que sigue escribiéndose. La Órbita de Workósfera logra capturar esa esencia: la de un poblano que, con sencillez y visión, ha sabido mantenerse vigente en un entorno cambiante, recordándonos que la mejor manera de avanzar es mirar atrás con gratitud y hacia adelante con curiosidad.