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Trump anuncia que Venezuela enviará petróleo a Estados Unidos

Como única petrolera de EE. UU. con presencia activa en Venezuela, Chevron ha enviado una flota de 11 buques cisterna para ejecutar el plan.

Donald Trump anunció que Venezuela enviará hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. El petróleo, según dijo, será vendido a precio de mercado bajo control estadounidense. Esta decisión, con fuerte carga geopolítica, marca un giro estratégico tras la reciente incursión militar en Caracas.

Control energético tras la operación militar

El anuncio llegó apenas días después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Trump detalló que las “autoridades interinas” venezolanas entregarán el crudo, actualmente bloqueado, sin estar sujeto a sanciones previas.

El petróleo será transportado por buques cisterna hacia puertos de EE. UU., bajo supervisión directa del Departamento de Energía. Chevron, única petrolera estadounidense activa en Venezuela, ya envió 11 buques para activar esta operación.

Según datos oficiales, esta cantidad representa entre cinco y siete semanas de la producción total venezolana. Con precios actuales, el cargamento alcanzaría un valor estimado de 2.800 millones de dólares.

Plan económico con implicaciones geopolíticas

Trump afirmó que los ingresos del petróleo serán gestionados por EE. UU. y transferidos a Venezuela “para beneficio del pueblo”. Además, aseguró que las grandes petroleras invertirán en la rehabilitación de la deteriorada infraestructura local.

El secretario de Energía, Chris Wright, confirmó que EE. UU. controlará de forma indefinida la comercialización del crudo venezolano. Este enfoque busca estimular reformas internas mientras se fortalece el suministro energético norteamericano.

Un análisis del Royal Bank of Canada advirtió que se requerirán inversiones anuales de al menos 10.000 millones de dólares. Además, se necesitaría una década para recuperar los niveles históricos de producción.

El anuncio de Trump podría redefinir las relaciones energéticas en el hemisferio occidental. Sin embargo, expertos alertan sobre los riesgos económicos y legales de una supervisión prolongada sobre recursos soberanos.