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UN LEGADO QUE TRASCIENDE: MTRO. JAIME ILLESCAS LÓPEZ (1947–2025)

En la historia de la Universidad del Valle de Puebla hay nombres que iluminan, pero solo uno marcó el camino desde su origen: Mtro. Jaime Illescas López, un hombre que creyó profundamente en el poder de la educación, en la grandeza del espíritu humano y en la fuerza transformadora de los sueños.

El 17 de septiembre de 1981, su visión se volvió realidad al fundar la UVP, una institución creada para abrir puertas, para ampliar horizontes y para demostrar que, cuando se trabaja con pasión y propósito, los sueños se vuelven futuro. Con convicción y liderazgo, impulsó el crecimiento de la universidad durante más de tres décadas, ejerciendo como rector y presidente de la Junta de Gobierno por 33 años, guiando a generaciones enteras bajo una filosofía que nunca dejó de transmitir: “El que quiere, puede”.

Su legado no se limitó a un campus. Su visión trascendió fronteras físicas y temporales. Fundó tres planteles: Puebla, Tehuacán y Tlaxcala, consolidando un sistema educativo que hoy es referente regional y nacional. Cada uno de esos planteles es testimonio vivo de su capacidad estratégica, su espíritu innovador y su firme propósito de acercar educación de calidad a miles de personas.

Humanista por vocación, líder por naturaleza y visionario por convicción, el Mtro. Jaime Illescas López fue un constructor de oportunidades. Siempre creyó en el talento joven, en la importancia de brindar herramientas para que cada estudiante pudiera transformar su vida y la de su comunidad. Tenía una certeza inquebrantable: las nuevas generaciones son el cambio. Y bajo esa certeza, forjó una universidad que aprendió a mirar hacia adelante, a pensar en grande y a soñar sin límites.

Su filosofía de vida se convirtió en el ideario de la UVP, un faro que continúa guiando a estudiantes, docentes y colaboradores:

Recuerda que todos tienen un lugar en esta vida. Quienes tuvieron la fortuna de conocerlo saben que su grandeza no solo se encontraba en sus ideas, sino en su cercanía, su calidez y su profunda humanidad. Fue mentor, guía, amigo, servidor incansable y ejemplo de integridad. Su paso por esta vida dejó huella en miles de corazones, en incontables historias de éxito y en la construcción de una universidad que honra día con día su visión. La UVP no solo recuerda a su fundador: honra al hombre que soñó, construyó y dio rumbo a una institución que sigue transformando vidas. Su legado permanece en cada aula, en cada docente, en cada estudiante, en cada logro que como comunidad celebramos. Él nos enseñó a creer en lo posible, a confiar en el futuro y a caminar con firmeza y esperanza. Su vida seguirá siendo inspiración, su visión seguirá guiándonos. Su esencia seguirá habitando en la UVP. Porque usted nos enseñó que, con voluntad y corazón, el que quiere… puede.

  • ¡El que quiere, puede!
  • Estudia y supérate, para que tus conocimientos te acerquen a tus sueños.
  • Trabaja en equipo, porque juntos construimos más.
  • Impulsa el espíritu emprendedor, en ti y en quienes te rodean.
  • Amplía tu horizonte; sé visionario.
  • Ama profundamente a tu familia, tu primer fundamento.
  • Confía en las nuevas generaciones, porque en ellas habita el futuro.
  • ¡No te preocupes, ocúpate!, actúa conresponsabilidad y valentía.
  • Nunca limites tus sueños; todo es posible.
  • Pon la verdad y la honestidad como principio, siempre.
  • Sé concreto, en tus palabras y en tu actuar.
  • Ten una actitud crítica, que te permita discernir y crecer.

Quienes tuvieron la fortuna de conocerlo saben que su grandeza no solo se encontraba en sus ideas, sino en su cercanía, su calidez y su profunda humanidad. Fue mentor, guía, amigo, servidor incansable y ejemplo de integridad. Su paso por esta vida dejó huella en miles de corazones, en incontables historias de éxito y en la construcción de una universidad que honra día con día su visión.

La UVP no solo recuerda a su fundador: honra al hombre que soñó, construyó y dio rumbo a una institución que sigue transformando vidas.

Su legado permanece en cada aula, en cada docente, en cada estudiante, en cada logro que como comunidad celebramos. Él nos enseñó a creer en lo posible, a confiar en el futuro y a caminar con firmeza y esperanza.

Su vida seguirá siendo inspiración, su visión seguirá guiándonos.

Su esencia seguirá habitando en la UVP. Porque usted nos enseñó que, con voluntad y corazón, el que quiere… puede.