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LA DIGNIDAD COMO BASE DEL LIDERAZGO EMPRESARIAL

El pasado jueves 27 de noviembre, durante nuestra sesión de consejo, en COPARMEX Puebla dimos un paso significativo para el sector empresarial del estado: celebramos la primera entrega del Distintivo Empresa Digna. Más que un acto protocolario, fue la confirmación de que en Puebla existe un tejido empresarial comprometido con poner a las personas al centro de sus decisiones, entendiendo que el verdadero sentido de una organización comienza con quienes la conforman.

Cuando hablamos de una Empresa Digna no nos referimos únicamente a procesos o lineamientos. Nos referimos a principios que definen un modo de liderar. Afirmamos que la dignidad humana, la cultura ética y el propósito deben ser la columna vertebral de cualquier modelo que aspire a generar prosperidad duradera. Y las 40 empresas que recibieron este distintivo son ejemplo de ello: decidieron mirarse hacia adentro, revisar prácticas, abrir espacios de diálogo y asumir con seriedad la responsabilidad que implica construir ambientes laborales justos, seguros e incluyentes.

Sé que no siempre es fácil iniciar ese camino. Requiere convicción para cuestionar lo que se ha hecho durante años, para escuchar con apertura a los equipos, para corregir rumbos y para adoptar la responsabilidad social como un estándar, no como un adorno discursivo. Pero estas organizaciones lo hicieron. Y al hacerlo, enviaron un mensaje contundente: una cultura empresarial basada en la dignidad no solo es posible, sino necesaria.

Es muy importante subrayar que el Distintivo Empresa Digna no es un punto de llegada. Es un compromiso vivo que se expresa en las decisiones de todos los días: en cómo se lidera, cómo se escucha, cómo se actúa y cómo se construyen relaciones laborales. La dignidad no se declara; se practica.

Este proceso ha sido posible gracias a una alianza institucional que demuestra lo que ocurre cuando trabajamos con visión compartida. La Secretaría de Desarrollo Económico y la Comisión Estatal de Derechos Humanos han sido aliados fundamentales para dar rigor, acompañamiento y solidez a esta iniciativa. Cuando sociedad civil, gobierno y sector empresarial unen esfuerzos, los resultados se traducen en beneficios reales. A quienes aún no forman parte de esta ruta, quiero compartirles una convicción profunda: una Empresa Digna no solo mejora indicadores; mejora vidas. Mejora el clima laboral, fortalece la confianza interna, impulsa la productividad e impacta positivamente en la comunidad. Y sí, también contribuye a la competitividad del estado. La dignidad no compite con el crecimiento; lo potencia.

Por ello, extiendo una invitación clara: que más empresas se sumen en 2026. Que más liderazgos apuesten por construir organizaciones que cuiden a las personas, que fomenten el respeto y la justicia, y que entiendan que la ética no es un costo, sino una ventaja estratégica. Porque cuando Puebla apuesta por empresas dignas, apuesta por un desarrollo más sólido, con cimientos firmes y con visión de futuro.

A las 40 empresas reconocidas, mi gratitud. Gracias por hacer de la dignidad un principio rector, por demostrar que la ética también es rentable y por recordarnos que el bienestar de las personas es el mejor punto de partida para construir organizaciones que trascienden. Sigamos avanzando con la convicción de que cada decisión basada en la dignidad contribuye a un mejor Puebla y a un mejor México. Ese será siempre el camino que en COPARMEX Puebla seguiremos impulsando.