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Revelan por qué la esclerosis múltiple afecta el equilibrio y el movimiento

Los daños mitocondriales surgen antes de que el cuerpo muestre los primeros signos visibles de la enfermedad.

Un estudio reciente de la Universidad de California Riverside ha arrojado luz sobre una de las consecuencias más debilitantes de la esclerosis múltiple: el deterioro del equilibrio y el movimiento. La investigación apunta a un mecanismo poco explorado que podría cambiar la forma en que se aborda esta enfermedad neurodegenerativa.

Los hallazgos indican que la inflamación cerebral daña el sistema energético de las neuronas ubicadas en el cerebelo, especialmente las células de Purkinje, clave para la coordinación motora. La esclerosis múltiple y el equilibrio se ven profundamente afectados por este deterioro energético que, con el tiempo, lleva a la muerte neuronal.

Las mitocondrias, responsables de producir energía celular, dejan de funcionar adecuadamente cuando la mielina —la capa que protege las neuronas— se pierde. Esta disfunción obliga a las células a consumir más recursos de los que pueden generar, lo que agrava la pérdida de movilidad.

Además, los investigadores observaron que los daños mitocondriales aparecen incluso antes de que se manifiesten los síntomas físicos. Esto cambia el enfoque clínico, ya que intervenir en fases tempranas podría retrasar o minimizar las secuelas motoras. La detección precoz del deterioro energético podría convertirse en una herramienta valiosa para personalizar tratamientos.

A través de modelos animales y análisis de tejido humano, el estudio confirmó que la falla energética ocurre desde etapas tempranas de la enfermedad. Esto sugiere que la neurodegeneración comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas motores evidentes.

El avance abre una nueva ruta terapéutica: en lugar de enfocarse solo en la inflamación, los tratamientos podrían fortalecerse al proteger las mitocondrias y conservar la función de las neuronas cerebelosas. Comprender la relación entre esclerosis múltiple y equilibrio permite imaginar un futuro donde la intervención temprana pueda preservar la autonomía de los pacientes.