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Delcy Rodríguez impulsa amnistía en Venezuela tras el cambio de poder

Foro Penal señala 300 liberados, pero aún hay más de 700 presos políticos y restricciones vigentes.

La amnistía en Venezuela se perfila como uno de los primeros movimientos políticos de alto impacto tras el cambio de poder en el país. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció el envío a la Asamblea Nacional de un proyecto de ley de amnistía general, acompañado por el cierre definitivo de la cárcel de El Helicoide, símbolo de la represión estatal.

Una ley para recomponer la convivencia

La amnistía en Venezuela busca abarcar el periodo de confrontación política comprendido entre 1999 y la actualidad. El objetivo declarado es reencauzar la convivencia nacional tras décadas de violencia, persecución política y polarización institucional.

El proyecto será presentado con carácter de urgencia ante un Parlamento de mayoría oficialista. La iniciativa excluye delitos como homicidio, narcotráfico, corrupción y violaciones graves a los derechos humanos, lo que marca límites jurídicos claros dentro del proceso.

El anuncio ocurre en un contexto de liberaciones parciales iniciadas semanas antes. Organizaciones como Foro Penal reportan más de 300 personas excarceladas, aunque advierten que aún permanecen más de 700 detenidos por razones políticas y miles bajo medidas restrictivas de libertad.

Diversos sectores sociales han expresado cautela ante la falta de claridad sobre los criterios de aplicación. La experiencia previa de indultos y amnistías fallidas mantiene abiertas las dudas sobre el alcance real de la medida.

El cierre de El Helicoide

Como parte del anuncio, Rodríguez ordenó el cierre de El Helicoide, centro de detención vinculado al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional y señalado por organismos internacionales como un espacio de tortura sistemática. El inmueble será reconvertido en un centro social, cultural y deportivo.

Este gesto tiene una fuerte carga simbólica en el debate sobre derechos humanos y justicia transicional. Para las organizaciones civiles, el desmantelamiento de estos centros es un paso necesario, aunque insuficiente si no se acompaña de garantías institucionales.

La amnistía en Venezuela abre una ventana política inédita, pero su legitimidad dependerá de la transparencia en su ejecución y del respeto a los derechos fundamentales. El seguimiento nacional e internacional será clave para determinar si se trata de un punto de inflexión real o de una medida transitoria en un proceso aún incierto.