La noche del pasado 29 de enero, el ambiente de gala. El majestuoso escenario del Museo Internacional del Barroco abrió sus puertas para convertirse en el epicentro de una velada que trascendió la simple presentación de una obra literaria. En este recinto, símbolo de modernidad y arte, se congregaron más de 300 asistentes para ser testigos de un hito en la trayectoria de uno de los empresarios más destacados de la región: Rubén Contreras Reyes.

El motivo de este encuentro fue la revelación de El legado de mi corazón, un libro que no solo narra una historia, sino que encapsula la esencia de una vida dedicada al trabajo, la familia y el servicio. Desde las 7:30 de la noche, la atmósfera se impregnó de una elegancia sobria y una expectativa palpable.
La sociedad poblana, conformada por familiares, amigos cercanos y líderes del sector privado, se dio cita en un acto de respeto y admiración hacia el autor, consolidando un espacio donde la memoria y los valores fueron los verdaderos protagonistas de la jornada.
UN TESTIMONIO DE VALENTÍA Y LIDERAZGO
La conducción del evento recayó en la figura del doctor Alfredo Miranda, quien, con una sensibilidad notable y la solemnidad que la ocasión ameritaba, guio un programa diseñado para tocar las fibras más profundas de la audiencia. A medida que avanzó la noche, quedó claro que El legado de mi corazón fue mucho más que una recopilación de anécdotas; se erigió como un testimonio de valentía empresarial y confianza inquebrantable en los frutos del esfuerzo diario.
Rubén Contreras Reyes compartió, a través de estas páginas y de su presencia aquella noche, una travesía personal que inspiró a los presentes. Su relato desglosó los primeros pasos dados en la empresa familiar, momentos fundacionales que marcaron e inicio de una visión que, con el tiempo, se transformó en una firma consolidada. Esa visión se tradujo en una organización robusta que llegó a emplear a más de 4,000 colaboradores, un dato que subrayó durante el evento no solo el éxito financiero, sino la capacidad de gestión y el impacto económico positivo que generó en la comunidad.
ÉTICA EMPRESARIAL Y RESPONSABILIDAD SOCIAL
La narrativa de la noche y del libro puso un énfasis crucial en la ética. Para Contreras Reyes, el crecimiento corporativo no pudo desligarse del bienestar social. Esta filosofía se materializó en la operación de una fundación dedicada a atender diversas causas sociales, demostrando ante la audiencia que el verdadero liderazgo empresarial conllevaba una responsabilidad intrínseca hacia el entorno.
La obra se presentó como un homenaje a una tradición de emprendedores que, mediante visión y dedicación, lograron marcar una diferencia tangible. No se trató únicamente de acumular triunfos, sino de construir un propósito colectivo. El autor invitó a los asistentes a reflexionar sobre conceptos que a menudo se perdían en la inmediatez de los negocios modernos: el amor como eje rector, la perseverancia ante la adversidad y el trabajo duro como vehículo de realización personal y comunitaria.
LA CONTINUIDAD DE UN LEGADO VIVO
Uno de los puntos más emotivos y relevantes de la presentación fue la mirada hacia el futuro. El éxito, según se desprendió del relato de Contreras Reyes esa noche, no fue un objetivo estático ni una meta final, sino un proceso continuo de innovación y adaptación. Esta perspectiva cobró vida al observarse la integración de las nuevas generaciones en la estructura empresarial.
La presencia de los nietos, ya involucrados en la empresa, envió un mensaje poderoso sobre la trascendencia. El legado de mi corazón habló de una herencia que persistía y se renovaba con cada ciclo, enfrentando los retos que deparaban los nuevos tiempos sin perder la brújula de los valores fundacionales. Fue la confirmación de que la familia no era solo el origen, sino el motor que impulsaba la innovación constante necesaria para la supervivencia y expansión de cualquier gran proyecto.
UNA CELEBRACIÓN DE LA MEMORIA COLECTIVA
La velada en el Museo Internacional del Barroco se transformó, minuto a minuto, en un homenaje al legado intangible. Ese patrimonio que se construyó con acciones diarias, principios sólidos y, sobre todo, corazón. La respuesta del público ante cada intervención confirmó el impacto del mensaje; la emotividad fue palpable, creando una conexión genuina entre el autor y su audiencia.
Para culminar este encuentro significativo, el evento cerró con un brindis de honor y una recepción. En este ambiente, que se tornó más cercano y festivo, los asistentes tuvieron la oportunidad de convivir y felicitar personalmente a Rubén
Contreras Reyes. Entre bocadillos y copas alzadas, se extendió la calidez de una noche que quedó inscrita en la memoria colectiva de los presentes.
En definitiva, la presentación de El legado de mi corazón reafirmó que, en el mundo empresarial de Puebla, existían figuras cuya trayectoria servía de faro. Rubén Contreras Reyes entregó a la sociedad un documento valioso que celebró la vida, honró la memoria y estableció un estándar de integridad para las generaciones venideras.


