La compañía sueca SKF, referente global en la fabricación de rodamientos y componentes automotrices, anunció una reestructuración profunda de su infraestructura en México. Esta decisión implica el cierre definitivo de su planta en Monterrey y el traslado de sus operaciones a las sedes de Puebla y La Silla. La medida responde a una estrategia de optimización ante un crecimiento de vehículos eléctricos menor al proyectado.

Consolidación operativa y financiera en México
El proceso de transición requerirá una inversión aproximada de 950 millones de pesos (0.5 mil millones de coronas suecas) para integrar las nuevas líneas de producción. La empresa busca mejorar su rentabilidad y competitividad a largo plazo mediante una huella de manufactura más eficiente en el continente americano. Aunque el cierre en Monterrey afectará a cientos de empleados, las plantas receptoras absorberán parte de esta capacidad.
• Se generarán 100 nuevos puestos de trabajo entre las instalaciones de Puebla y La Silla.
• La planta de Puebla recibirá la maquinaria para fabricar rodamientos y soportes automotrices.
• El costo total de la consolidación se registrará en el segundo trimestre de 2026.
Adaptación ante el mercado automotriz actual
La reubicación de SKF ocurre en un contexto de separación de sus unidades de negocio y ajustes en la demanda global de movilidad sustentable. La sede de Monterrey excedía los requisitos operativos actuales, lo que impulsó la centralización en sitios con mayor especialización técnica. Con este movimiento, la firma garantiza su capacidad para responder con agilidad a futuros incrementos en la demanda industrial.
La salida de SKF de Monterrey marca un ajuste necesario en la cadena de suministro automotriz dentro de México. El fortalecimiento de la planta de Puebla asegura la permanencia de tecnología de punta en territorio nacional bajo un modelo de activos optimizados. Se espera que esta eficiencia operativa consolide la presencia de la trasnacional sueca por varias décadas más.


