El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó este miércoles en Pekín para iniciar una cumbre estratégica de dos días con su homólogo Xi Jinping. Esta visita, la primera de un mandatario estadounidense al gigante asiático en casi una década, tiene como eje central la renegociación de la tregua comercial y el acceso a mercados de alta tecnología.

La comitiva tecnológica de Donald Trump en Pekín
El mandatario no viajó solo; se hizo acompañar por una delegación de élite empresarial que incluye a Elon Musk, de Tesla, y Tim Cook, de Apple. Una incorporación de último minuto que resalta en la comitiva es Jensen Huang, CEO de Nvidia, quien fue invitado personalmente por Donald Trump durante una escala en Alaska. La presencia de Huang es crítica, pues su empresa enfrenta severas restricciones regulatorias para comercializar sus avanzados chips H200 en territorio chino.
El objetivo declarado por Donald Trump es instar a Xi Jinping a que China se “abra” a las innovaciones estadounidenses. El líder republicano confía en que estas mentes brillantes puedan ejercer su influencia para destrabar las barreras que limitan la expansión de la inteligencia artificial en la región.
Temas sensibles y seguridad regional
Más allá de la tecnología, la agenda contempla discusiones sobre la guerra en Irán y la venta de armamento a Taiwán. Pekín ya ha manifestado su firme oposición a los paquetes de ayuda militar de Washington hacia la isla. No obstante, ambas potencias buscan inyectar estabilidad a un panorama global turbulento.
Esta visita de Donald Trump marcará un precedente en la relación entre las dos economías más grandes del mundo. El éxito de estas conversaciones determinará si la cooperación tecnológica puede prevalecer sobre las profundas diferencias ideológicas y de seguridad que han distanciado a ambas naciones en los últimos años.


