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Starmer enfrenta presión para dejar el poder en Reino Unido

Más de 70 legisladores piden que deje el cargo de inmediato o defina un calendario de salida.

Keir Starmer enfrenta su mayor crisis desde que llegó a Downing Street. Tras una derrota local y regional, el primer ministro británico descartó renunciar, mientras aumentan dimisiones, reclamos internos y el avance de Reform UK como presión electoral.

Rebelión interna golpea al gobierno laborista

La tensión laborista escaló después de los comicios del 7 de mayo, cuando el partido perdió cerca de 1,500 concejales. Más de 70 legisladores exigen su salida inmediata o una ruta de relevo. Entre las voces críticas aparecen Shabana Mahmood y Yvette Cooper. También renunciaron Miatta Fahnbulleh y Jess Phillips. Starmer respondió que el partido tiene reglas para disputar el liderazgo y ese mecanismo no ha sido activado.

Reform UK capitaliza el desgaste político

El tropiezo laborista llega entre bajo crecimiento, servicios públicos presionados y malestar por el costo de vida. A ello se sumó el caso de Peter Mandelson, removido como embajador en Washington tras revelarse vínculos con Jeffrey Epstein. Reform UK, encabezado por Nigel Farage, aprovechó el resultado para proyectarse hacia 2029, con un discurso duro sobre migración. Analistas advierten que el voto británico se fragmenta y que el dominio entre conservadores y laboristas pierde fuerza.


Starmer insiste en que puede recuperar confianza y conducir al laborismo a la próxima elección. Sin embargo, derrotas, dimisiones y competencia populista colocan a su gobierno en una fase vulnerable, donde cada decisión puede acelerar o contener la crisis.