Recientemente, viví uno de los momentos más significativos de mi vida profesional. Acompañado por el Gobernador Alejandro Armenta Mier, líderes del sector empresarial, mi familia y los compañeros que integran esta gran Cámara, asumí la presidencia de la CMIC Delegación Puebla con un profundo sentido de responsabilidad y gratitud.

Quienes me conocen saben que mi historia no es diferente a la de millones de mexicanos. Nací en una familia de clase media y a los 15 años quedé huérfano de padre. Fue mi madre, mujer incansable, quien con esfuerzo y disciplina sacó adelante a sus cuatro hijos. De ella aprendí que el trabajo honesto y la perseverancia son la base de cualquier logro. Mi formación en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla como ingeniero civil, mis años en la entonces Secretaría de Recursos Hidráulicos —que considero mi segunda escuela— y después de más de tres décadas al frente de la Constructora e Inmobiliaria DELVAR, me han permitido conocer de cerca las necesidades y el potencial de nuestra industria. He tenido el privilegio de participar en obras emblemáticas para Puebla, pero tengo claro que ningún logro es individual, por eso reconozco el valor indiscutible del trabajo en equipo.
Asumí la presidencia con una agenda clara y ambiciosa; impulsar la competitividad de nuestro sector mediante la adopción de tecnologías como la metodología BIM, convencido de que la innovación nos hará más fuertes. También estamos comprometidos con la sostenibilidad, promoviendo certificaciones LEED y EDGE en los proyectos, y con la responsabilidad social que nos ha distinguido como Cámara durante tres años consecutivos.
Uno de los proyectos que me ilusiona especialmente es JUCOP (Jóvenes Universitarios Construyendo Puebla). La idea es simple pero poderosa: vincular a estudiantes de los últimos semestres de ingeniería civil, arquitectura o carrera afín a la industria, las empresas y los municipios para diagnosticar sus necesidades de infraestructura y generar un banco de proyectos que detonen inversión y mejoren la calidad de vida de los poblanos; una triple hélice que beneficiará a la industria de la construcción.
Uno de los ejes principales de mi trabajo al frente de la CMIC, será trabajar de la mano con las autoridades para actualizar la Ley de Obra Pública y garantizar condiciones normativas justas para nuestro gremio. La construcción es motor de empleo y bienestar, y cada peso invertido en infraestructura genera desarrollo multiplicado. CMIC Puebla inicia ahora la etapa de la unidad. Por eso, convoco a todos, sin excepción, a sumar talento, experiencia e ideas. Nuestra Cámara es un espacio incluyente, técnico y propositivo.
Construir es nuestra vocación. Construir infraestructura, sí, pero también construir confianza, construir acuerdos, construir futuro. Tengo la certeza de que, con unidad y determinación, cuando la construcción avanza, Puebla avanza.


