La prohibición del colorante Rojo 3 en México abre un nuevo capítulo en la regulación de alimentos procesados, sobre todo los dirigidos a niñas, niños y adolescentes. La medida, publicada en el Diario Oficial de la Federación, responde a alertas por exposición elevada y obliga a reformular productos en dos años.

Riesgos sanitarios y decisión regulatoria
La Cofepris determinó que el consumo estimado de eritrosina, también identificada como E127, rebasa hasta dos veces la Ingesta Diaria Admisible considerada segura. El aditivo se usa para lograr tonos rojos y rosados intensos en alimentos de atractivo visual, como dulces, postres y bebidas saborizadas.
Las autoridades vinculan su restricción con estudios que asocian la exposición frecuente a posibles alteraciones de conducta, hiperactividad, afectaciones cognitivas y reacciones alérgicas. También se menciona un riesgo potencial en tiroides, derivado de investigaciones en animales expuestos a dosis altas del compuesto sintético.
Productos afectados y retos para la industria
La disposición alcanzará a distintas categorías de productos procesados, desde dulces suaves, postres instantáneos y panadería industrial, hasta lácteos saborizados, cereales llamativos, congelados, bebidas preparadas y suplementos masticables. La recomendación para consumidores es revisar etiquetas, donde el ingrediente puede aparecer como eritrosina, Rojo 3 o E127.
Durante los próximos 24 meses, las empresas deberán ajustar recetas, sustituir insumos, actualizar empaques y comprobar que sus procesos cumplen con las nuevas disposiciones. El reto será mantener apariencia, sabor y estabilidad sin recurrir al aditivo prohibido, en un mercado donde el color influye en la compra infantil.
La medida coloca la salud infantil en el centro de la discusión sobre aditivos alimentarios. Más allá del retiro de un colorante, el caso podría acelerar una revisión más estricta de ingredientes ultraprocesados y presionar a marcas para adoptar fórmulas transparentes.


