Un tribunal de Damasco condenó a muerte en ausencia a Bashar al-Assad por crímenes de lesa humanidad y delitos vinculados con la represión durante el conflicto sirio. Es la primera sentencia pública contra el expresidente desde la caída de su gobierno en diciembre de 2024.

Bashar al-Assad enfrenta sentencia desde el exilio
El Cuarto Tribunal Penal también impuso la pena capital a su hermano Maher al-Assad, a su primo Atef Najib y a otros seis prófugos. Assad y Maher permanecen en Rusia, país que les concedió asilo político, mientras las nuevas autoridades sirias han solicitado su entrega.
La condena de Bashar al-Assad incluye asesinato premeditado, tortura, detención arbitraria y crímenes de lesa humanidad. El juez sostuvo que utilizó instituciones estatales para ejecutar decisiones relacionadas con esos abusos.
El proceso estuvo ligado a la represión iniciada en Daraa en 2011. Najib, entonces jefe de Seguridad Política en esa provincia, fue señalado por la detención y tortura de adolescentes que pintaron grafitis contra el gobierno, episodio que detonó protestas masivas.
Las manifestaciones derivaron en una guerra civil de 14 años que dejó cerca de medio millón de muertos. Najib fue capturado en enero de 2025 y estuvo presente durante la sentencia.
Siria abre una etapa de justicia transicional
La condena de Bashar al-Assad representa uno de los primeros pasos visibles de la justicia transicional impulsada por las nuevas autoridades. El proceso comenzó en abril y acumuló nueve audiencias.
Su efecto dependerá de la posibilidad de ejecutar las sentencias contra los acusados exiliados. El caso también pondrá a prueba la capacidad de Siria para construir mecanismos judiciales creíbles después de años de guerra y ruptura institucional.


