British American Tobacco activó una reestructuración global que alcanzará a 9,000 empleos, en medio de una presión creciente sobre su negocio tradicional. El fabricante de Lucky Strike y Dunhill busca reducir gastos, acelerar decisiones y apoyarse más en tecnología, mientras enfrenta regulaciones, retrasos comerciales y mayor competencia en productos alternativos.

Recorte, subcontratación y cambios internos
La empresa detalló que 5,500 plazas serán eliminadas y otras 3,500 pasarán a proveedores externos, entre ellos Accenture. El ajuste forma parte de Fit2Win, programa con el que BAT pretende simplificar áreas internas y mover ciertas funciones hacia socios estratégicos. Por ahora, Estados Unidos quedó fuera del alcance del plan, pese a ser su mercado más importante. La compañía también notificó a la mayoría del personal involucrado y vinculó el proceso con una operación más enfocada, austera y rápida para responder a cambios del sector global durante esta etapa corporativa.
Ahorros, tecnología y presión del mercado
El objetivo financiero es generar 600 millones de libras esterlinas en ahorros anualizados hacia 2028, con una meta previa de 500 millones para 2027. BAT sostiene que la transformación reforzará su disciplina de costos y su uso de inteligencia artificial. El contexto no es menor: el tabaco convencional pierde fuerza y la compañía prevé una contracción sectorial de 2.5% este año. Además, sus alternativas como Vuse y Velo compiten en un mercado presionado por reglas, lanzamientos lentos, impuestos, comercio ilícito y actores chinos sin autorización regulatoria vigente.
La reorganización muestra cómo las tabacaleras buscan proteger márgenes mientras el consumo cambia y los gobiernos endurecen los controles. Para BAT, el reto será convertir el ajuste en eficiencia real sostenible sin perder innovación ni presencia frente a rivales mejor posicionados.


