La crisis de Cracker Barrel escaló con el relevo de Julie Masino como CEO y el nombramiento de David Deno, quien asumirá el 10 de agosto. La cadena estadounidense enfrenta presión sobre ventas, tráfico de clientes y valor bursátil tras un rebranding que no logró conectar con parte de su clientela tradicional.

Las acciones cayeron alrededor de 3% tras el anuncio del nuevo liderazgo. Deno llega con más de cuatro décadas de experiencia en restaurantes y comercio minorista, incluyendo cargos en Bloomin’ Brands, Best Buy, Yum! Brands y Pizza Hut.
Crisis de Cracker Barrel y rebranding
El rediseño de la marca incluyó cambios en el logotipo, la eliminación del personaje “Old Timer” y modificaciones en los interiores de los restaurantes. Para una cadena asociada con estética sureña, nostalgia y experiencia familiar, tocar esos símbolos generó rechazo en redes sociales.
La empresa reportó una caída de 2.6% en ventas comparables y de 6.7% en tráfico de clientes durante el tercer trimestre. Aunque aseguró avances operativos y control de costos, reconoció que la recuperación de visitantes sigue incompleta.
Nuevo CEO y ajustes financieros
La crisis de Cracker Barrel también se reflejó en el mercado. Se reportó que la acción seguía cerca de 18% por debajo de su nivel de hace un año, pese a un repunte acumulado en 2026.
La compañía vendió Maple Street Biscuit Company, cerrará restaurantes restantes de esa marca y completó una operación inmobiliaria para obtener recursos destinados a deuda. El reto de Deno será recuperar confianza sin borrar la identidad que hizo reconocible a la cadena.


