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Estados Unidos cierra la puerta a Polestar desde 2027

El golpe llega a un mercado menor para Polestar: EU aportó solo 6% de sus ventas trimestrales.

Polestar quedará fuera del mercado estadounidense de vehículos nuevos desde el 2027, tras la negativa del Departamento de Comercio a autorizar sus autos conectados. El caso exhibe cómo la seguridad digital y la rivalidad entre Washington y Pekín ya pesan sobre la industria eléctrica global y sus cadenas.

Una norma que mira más allá del ensamblaje

La restricción se apoya en una norma aprobada en 2025 y mantenida por la actual administración de Donald Trump. Su alcance no se limita al país de ensamble: revisa el origen del software, hardware y sistemas de conectividad instalados en cada unidad. Bluetooth, Wi-Fi, conexión móvil y comunicaciones satelitales entran en el escrutinio por su potencial para recopilar información sensible. Por eso, la decisión alcanza a Polestar pese a tener sede en Suecia y producir el Polestar 3 en Carolina del Sur, debido al control mayoritario de Geely.

Europa gana peso en la estrategia de Polestar

La compañía no apelará el rechazo y mantendrá en Estados Unidos únicamente las ventas disponibles de Polestar 3 y Polestar 4, además del servicio para clientes actuales. El golpe llega en un mercado que ya tenía menor peso para la firma: durante el primer trimestre, solo 6% de sus ventas provino de Estados Unidos, frente a 78% en Europa. La empresa, que ha requerido apoyo financiero de Geely y Li Shufu, ahora prioriza Europa, donde planea fabricar el Polestar 7, sin abandonar otros mercados internacionales de crecimiento comercial futuro próximo.


El caso Polestar anticipa un escenario más fragmentado para los autos eléctricos. La conectividad dejó de ser solo un atributo comercial y pasó a convertirse en factor regulatorio. Para fabricantes globales, cumplir reglas regionales será decisivo como competir en precio.