Ferrari cruzó una frontera simbólica con Luce, su primer modelo eléctrico. La firma italiana entra al mercado cero emisiones mientras la demanda pierde fuerza y otras marcas premium ajustan planes. El lanzamiento busca combinar lujo, desempeño y uso familiar, sin romper con el imaginario deportivo construido por la empresa durante décadas.

Un eléctrico pensado para ampliar clientela
Luce, nombre italiano asociado con la luz, fue desarrollado con apoyo de Jony Ive y LoveFrom. El vehículo adopta cuatro puertas, cinco plazas y una cajuela de 600 litros, rasgos poco habituales en la marca. Su precio se ubica en 550,000 euros, unos 640,000 dólares, y las entregas iniciarían en el último trimestre de 2026. Ferrari también destaca cuatro motores, más de 1,000 caballos de potencia, velocidad superior a 310 km/h y autonomía por encima de 500 kilómetros. Para Benedetto Vigna, el proyecto resume cinco años de desarrollo técnico.
Mercado atento, identidad bajo prueba
La apuesta llega en un momento incómodo para la electrificación de alto lujo. Porsche y Lamborghini han moderado expectativas, mientras Ferrari redujo su meta de modelos eléctricos para 2030 de 40% a 20% de su gama. Aun así, Luce busca sostener el vínculo emocional con la marca mediante vibraciones propias del sistema eléctrico, materiales como cuero, cristal y aluminio, y controles físicos. Tras la presentación, la acción cayó hasta 7.8% en Milán, aunque la mayoría de analistas mantiene recomendación de compra y observa potencial bursátil relevante todavía en el mercado.
El Luce no solo prueba una tecnología; mide hasta dónde puede evolucionar una marca construida alrededor del motor térmico. Si convence a nuevos compradores sin diluir exclusividad, Ferrari podría abrir una ruta propia en el lujo eléctrico de alta gama.


