México firmó una noche inédita en el Mundial 2026 al derrotar 3-0 a Chequia y cerrar la fase de grupos con tres triunfos. El marcador histórico confirmó el liderato del Grupo A, sostuvo el arco en cero y alimentó la expectativa nacional antes de los dieciseisavos del torneo como local.

Un triunfo trabajado antes de la explosión
El equipo de Javier Aguirre no tuvo un inicio cómodo. Chequia apostó por el choque físico, cerró espacios y obligó a México a buscar soluciones con paciencia. Gilberto Mora, titular con 17 años, encontró pocos espacios, mientras Raúl Rangel mantuvo seguridad bajo los tres postes. La apertura llegó al minuto 54, cuando Mateo Chávez aceleró por izquierda y definió para romper el partido. Seis minutos después, Julián Quiñones aprovechó una acción nacida desde Mora para poner el 2-0. Con el resultado controlado, el equipo ganó confianza y manejó el ritmo.
Ochoa, Fidalgo y una marca defensiva
La noche también tuvo una carga simbólica. Guillermo Ochoa ingresó al minuto 77 por Rangel y recibió el reconocimiento de un estadio Ciudad de México con más de 80 mil asistentes. El portero sumó actividad en su sexto Mundial, un registro que reforzó el tono emotivo del triunfo. En tiempo agregado, Álvaro Fidalgo marcó el tercero para sellar la goleada. Además de los nueve puntos, México terminó sin recibir goles, un detalle que no conseguía en una fase de grupos mundialista desde 1970 y que fortalece la lectura defensiva del ciclo.
El resultado cambia el ánimo alrededor de la selección, pero no resuelve todo. México llega a la eliminación directa con respaldo, variantes ofensivas y portería firme. El reto será convertir ese impulso en madurez cuando el margen de error desaparezca.


