• 00
  • 00

Pekín eleva alerta por presunta vigilancia submarina con fauna equipada

China también apunta a boyas y planeadores como presuntos equipos de espionaje marítimo.

China abrió un nuevo frente en su narrativa de seguridad nacional al denunciar presuntas operaciones extranjeras de espionaje en el mar mediante tortugas, peces y equipos autónomos. La acusación apunta a la recolección de datos oceánicos sensibles, un recurso estratégico para defensa, navegación, comercio y control territorial bajo vigilancia directa.

Animales, sensores y datos de valor militar

El Ministerio de Seguridad del Estado asegura que agencias de inteligencia foráneas recurren a fauna marina de gran tamaño para transportar dispositivos capaces de registrar información ambiental en tiempo real. Entre los datos señalados figuran temperatura, salinidad, corrientes y relieve del fondo marino, variables útiles para submarinos, rutas navales y vigilancia.

Pekín afirma que ha localizado ejemplares equipados con sensores dentro de aguas bajo su jurisdicción, aunque no precisó zonas ni responsables. La denuncia refuerza la idea de que la seguridad marítima ya no depende solo de buques, radares o satélites.

Boyas, planeadores y vigilancia encubierta

La alerta china incluye otros sistemas presuntamente usados para levantar información estratégica:

  • boyas con sensores meteorológicos y acústicos;
  • planeadores impulsados por olas y energía solar;
  • aparatos vendidos como servicios marítimos para cargueros.

Según las autoridades, una boya extranjera habría captado señales acústicas vinculadas con submarinos, mientras un planeador podía recibir órdenes satelitales y reportar actividad de embarcaciones. Otro dispositivo, ofrecido comercialmente, integraría datos portuarios, coordenadas y clima para formar una red de monitoreo, con efecto directo en rutas, puertos, defensa costera y comercio.


El caso refleja cómo la competencia geopolítica se desplaza hacia espacios menos visibles del océano. Más allá del tono acusatorio, la advertencia anticipa controles más estrictos sobre investigación marina, tecnología embarcada y colaboración científica en zonas donde seguridad y economía convergen.