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UNIDAD Y ACCIÓN: EL PLAN DEL CCE PUEBLA PARA UN FUTURO CON ESPERANZA

Mi llegada a la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Puebla se dio en un proceso inédito, marcado por el respeto y una campaña de altura. Este hecho no es menor, porque demuestra que, incluso en la contienda, los organismos empresariales poblanos podemos dar una lección de civilidad y madurez. Hoy, superada esa etapa, el camino es uno solo: la unidad en la acción.

Representar a los 24 organismos que integran el CCE de Puebla implica un profundo compromiso con la entidad. Por ello, asumo esta responsabilidad con la convicción de aplicar el Plan de Trabajo “Unidad, competitividad y desarrollo sostenible para Puebla”, mismo que presenté en Asamblea a nuestras cámaras y asociaciones. Este plan es la hoja de ruta para que, desde el sector empresarial y bajo los principios de la gobernanza, trabajemos de la mano con diferentes órdenes de gobierno, la academia y la sociedad civil.

El objetivo es claro: mejorar las condiciones de vida en Puebla, aportando lo mejor de una experiencia de 16 años participando en organismos, convencido de que debemos generar liderazgos empresariales con principios que se traduzcan en acciones concretas.

Estaré acompañado en la Comisión Ejecutiva de empresarias y empresarios de gran valor y experiencia, a quienes agradezco que se sumen a esta importante misión durante el periodo 2026 – 2028.

No partimos de la nada. Nuestro diagnóstico es claro y nos obliga a actuar con urgencia y visión de largo plazo. Puebla enfrenta retos estructurales: su aportación al PIB nacional es baja y muestra una tendencia a la baja; la inversión extranjera directa ha sido impactada por el entorno internacional y la volatilidad del sector automotriz. Nuestras exportaciones dependen en gran medida de cadenas globales que debemos fortalecer y diversificar. Pero quizá los datos más apremiantes son los que reflejan nuestra realidad interna: un índice de informalidad en el comercio que alcanza el 71%, una economía donde el 97% de las unidades productivas son mipymes y una densidad empresarial que, con alrededor de 470 mil unidades económicas, nos exige políticas de acompañamiento y fortalecimiento.

Ese es el reto que nos toca enfrentar. Y para superarlo, el CCE desplegará su trabajo por medio de seis ejes fundamentales:

1. Unidad, cohesión y acompañamiento institucional: Consolidar un frente común que represente con voz única las necesidades del sector.

2. Seguridad empresarial y entorno de tranquilidad social: Sin paz social y sin condiciones de seguridad, no hay inversión que prospere.

3. Desarrollo económico, competitividad e inversión responsable: Impulsar una economía que atraiga capitales, pero que lo haga con responsabilidad social y ambiental.

4. Mejora regulatoria y certidumbre jurídica: Urge simplificar trámites y generar reglas claras que den confianza a los emprendedores e inversionistas.

5. Gobernanza pública y privada: Construir puentes de diálogo efectivos entre todos los actores de la sociedad.

6. Agenda de foros estratégicos y prospectiva para Puebla: Anticiparnos al futuro, diseñando el Puebla que queremos heredar.

A los empresarios integrantes del CCE nos debe mover la rectitud, la transparencia, la cercanía y, sobre todo, el trabajo en unidad. No se trata de ocurrencias, sino de metas de largo plazo donde los organismos empresariales actuemos de manera coordinada.

Hoy, más que nunca, es tiempo de construir un Puebla con esperanza y futuro. Y estoy seguro de que, unidos, lo lograremos.